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Ellroy, James (2011)

272 páginas

Editorial Sudamericana: 79$

Otras obras del autor: LA Confidential, El gran desierto, El asesino de la carretera, La dalia negra.

James Ellroy es un tipo crudo. Es el escritor mas brutal que he leído en mi vida, solamente leyendo al autor de “la dalia negra” he tenido que parar la lectura y darme un respiro. Creo que la última vez que tuve que tomar una actitud semejante fue en la escena de la violación, viendo irreversible de Gaspar Noé. Con”a la caza de la mujer” Ellroy vuelve a atrapar al lector de la manera que solo el sabe hacerlo, y nuevamente atrapa, y nuevamente angustia.

Esta última publicación de James Ellroy esta hecha de 272 páginas de intimidad pura, sin caretas, que comienzan cuando el escritor tenía diez años de edad,  y su madre, Jean Hilliker, fue asesinada en un crimen que aún hoy continúa impune. Mujer con la que había tenido varios episodios de violencia que lo marcarían por el resto de su vida. A partir de su muerte, Ellroy creció con una idealización de su madre, teniéndola como una alcohólica, abandonica y que saltaba de cama en cama de cuanto hombre se cruce.

La autobiografía comienza de una manera metódica, contando su infancia, la muerte de su madre y sus momentos mas dolorosos, hasta ahora todo normal. Sin embargo, al leerlo, uno siente que tiene adelante una catarsis fatal, he leído autobiografías varias y en ningún momento sentí estar leyendo una. Desde las primeras páginas y sobre todo al escribir acerca de su relación con el sexo opuesto, vemos el sentimiento de culpabilidad que persiguió al californiano durante toda su vida. Buscando en el sexo desenfrenado, en las drogas, en el alcohol, y en su machismo, una disculpa o al menos apaciguar a su fantasma eterno, el de su madre. Y en la ruta del verticalismo Ellroy describe sus mayores miedos: su hipocondría constante, buscándose cáncer y sometiéndose a análisis sin parar, su conservadurismo extremo, su narcisismo (“(…) Soy lo que Tolstoi a la novela rusa, lo que Beethoven a la música clásica…), su maltrato a quienes lo rodean, su pasión por los animales de pelea y demás actitudes desechables que sin embargo, son descritas con tal honestidad, que te dejan sin palabras, ni siquiera de rechazó.

Algo que me fascinó y conmovió de “A la caza de la mujer” es la lucha feroz que se debate en Ellroy a lo largo de los años, entre su realidad (de mierda tantas veces) y el deseo de obtener  estabilidad en lo diario de su vida: Una mujer, una casa, rutina, amor, perros. Así como también resalta su necesidad constante de revolver, quizás sin poder evitarlo,  su pasado, y no solamente con las actitudes que escribí antes, sino recabando el mismo información acerca del asesinato de su madre, leyendo cientos de páginas de expedientes donde describen absolutamente todo. Y es partir de esta investigación que se enfrasca en otro asesinato parecido, el de Elizabeth Short, crimen del que nace “La Dalia Negra” una gran novela policial del autor americano.

Creo que esta autobiografía puede ser leída independientemente de los policiales que escribió Ellroy, si bien sus obras son también son protagonistas en “a la caza de la mujer”, y aunque el relato de sus giras sean divertidas, interesantes y trágicas a la vez, y sus opiniones acerca de grandes clásicos suyos como LA Confidential resulten interesantes, todas quedan relegadas a un segundo plan ante tamaño honesticidio, donde el mismo se muestra hermético y cómplice de su propio sufrimiento. O hay algo mas difícil que escapar de las fobias y fantasmas personales?

Todos y cada uno de los libros de James Ellroy me gustaron, pero lo que más me atrae de su forma de escribir es su capacidad de representar los miedos y su forma de describir lo desgarrador desde la crudeza, su crudeza. Ellroy no piensa en el lector.

Citando al GIGANTE de Rubem Fonseca, me acordé de un dialógo entre Wexler y el abogado Mandrake acerca de la relación de este último con sus mujeres:

-Querer a las mujeres de ese modo es aun mas neurótico que odiarlas.

– Calla, so judío moralista.

Que tire la primera piedra el que no ha tenido alguna relación neurótica.

Año 2007.

Hace poco viví una situación de mierda y quiero escribir al respecto

Por la simple necesidad de poder continuar mis días sin caer en la más profunda de las iras quiero escribir acerca de una situación que viví hace poco. Una situación que me devuelve a  todos los miedos que me han perseguido en la vida. Quiero decir que los miedos mas profundos le ingresan a uno por el orto,  donde sino? Sentís cuando suben al abdomen, cuando suben por tus costillas como si fuesen una marabunta, cuando llegan a tu cuello, cuando te rodean la carótida y finalmente cuando te entran a la corteza y ahí…ahí yo  aprieto la mandíbula, bruxo, aprieto los ojos desesperado le pido a Dios, a Ala, a Neptuno a Zeus o a la concha de mi tía que por favor una horda de dinosaurios ataque el lugar donde estoy y todo se acabe. Pero los dinosaurios no existen más. Se avivaron y se tomaron el buque. Entonces insostenible llegue a la situación que explico.

La situación desencadenante y la sumatoria de mis inseguridades y miserias personales.

Estando en una reunión, no danzante, con comida incluida, una persona se puso a cantar a capella. Así de simple, empezó a cantar, alentado por el crisol de imbéciles que lo rodeaban y como siempre ocurre cuando un ser humano comienza con ese tipo de actitudes, el miedo y el pudor se hicieron presentes  para inmediatamente hacer su entrada triunfal por mi recto anal donde fueron recibidos con sonidos de gloria medieval por parte de mi aparato digestivo. Porque ni el miedo ni el pudor atacan a cualquier testigo, lo identifican y cuando lo hacen  se dicen con felicidad y maliciosidad, (que van de la mano) “ahí esta, ese se quiere cortar las pelotas, vamos directamente al orto!”

Hay gente que hace eso, comienzan la noche postulándose como grandes magos, grandes imitadores, contadores de chistes, cantantes, y en realidad son hijos de puta,  gente que come en Rodizio, eso son

Y ahí estaba otra vez, desesperado, atrapado contra una personalidad de ese estilo, y lo que es peor aun, rodeado de personalidades que la apoyaban. Que miran con cara de emoción, que admiran al sorete que canta. Y ahí empieza la peor parte, sus comentarios en voz baja “que linda voz que tiene”, “que personalidad”, “que tono”, “fíjate como se ve que siente la letra de la canción”

Cada vez que me veo en un momento así y cuando ya el miedo y el pudor  atravesaron todo mi organismo, miro la copa, tomo mi trago de fondo blanco, y si estoy en un restaurante miro el plato. Y empiezo a repiquetear los ojos, como hacen los fóbicos. Los fóbicos repiquetean los ojos, les cuesta mirar fijamente, se sienten desprotegidos, ellos saben que en los ojos se ven la debilidades, bien que hacen, a mi los fóbicos me dan ternura. Y ahí estoy , como ellos moviendo mis ojos por todos lados. Y  para llevar mis pensamientos a otro lado, me digo “Presidentes de la Argentina de1890 a1910 ya!” y me esfuerzo “Pellegrini, Saenz Peña, Uriburu, Roca Quintana, Figueroa Alcorta y de nuevo Saenz Peña que muere” Y termino de recordar los presidentes pero es muy poco tiempo, el calvario sigue. Lamentablemente en la vida, todo transcurre más lento que nuestros pensamientos. Entonces el sorete sigue cantando. Y en ese momento no me queda otra que volver a la carga y que se ordenen rápidos mis pensamientos y me lleven a un tema de preguntas y respuestas, y lo encuentro “Octavio, capitales de Los Balcanes de norte a sur, ya!” y empiezo, aliviado “Eslovenia: Ljubljana, Croacia: Zagreb, Bosnia: Sarajevo, Montenegro: Podgorica era? O era Pristina? No, Pristina es de Kosovo tarado” Por suerte siempre me gustaron la geografía y la historia, no podría haber sobrevivido a tanta gente que canta en público.

Y cuando termina de cantar, o cuando termina su truco o su chiste o la puta mierda que haya expuesto, fuerzo mi risa, aplaudo, y si estoy muy nervioso grito “BRAVO!” y vuelvo a repetir mas fuerte todavía “BRAVO” y mientras tanto, por dentro, el miedo y el pudor siguen ahí, no se van, y yo cierro los ojos con fuerza, y gesticulo como si estuviese haciendo un infarto cerebral, no quiero pero es mas fuerte que mi voluntad, hago muecas, soy como Linda Blair en el exorcista. Y ahí se me cruzan los sentimientos, tengo ganas de acercarme y amenazarlo al oído “no cantes más la puta que te parió, quedas mal, mogolico. Mogolico de mierda” y al mismo tiempo me dan ganas de abrazarlo, de abrazarlo fuerte y preguntarle quien le hizo eso, quien fue el hijo de puta que le cago la vida de pendejo, quien fue el mal nacido que le arranco la inocencia. Y también, quien fue el pelotudo que le dijo que cantaba bien.

Pero yo no me adapto fácil a la realidad después de un mal viaje lisérgico. Soy como Marat Safin,  cuando se desconcentraba en un partido, se le salía la cadenita del cuello y ya esta, a los gritos, a romper todo, a tirar su gloria. Entonces ahí hago un clic y pienso, mientras no paro de liquidar cuanto trago se me ponga adelante “el hijo de puta soy yo, soy un sorete, un intolerante, un racista, un neurótico, soy una basura, un engreído, un enfermo, un soberbio, un marginal. Si eso soy soy un marginal, y soy el peor marginal porque niego mi condición. Nada peor que un psicótico negador” entonces me empiezo a achicar, más y más, hasta que me siento como Gregorio Samsa, pero en una metamorfosis hacia la maldad y la miseria, la mía, que es la que mas duele, porque es la inevitable. Y mientras siento como florece la mierda desde lo más profundo de mi mente  mantengo como un duque mis diálogos con el resto de la gente. Porque hijo de puta si, boludo no. Y en el medio del mea culpa, al tiempo que estoy enloqueciendo, miro al que cantó, me tomo un trago, opino sobre un tema que se esta discuetiendo y caigo bien parado, miro a la mujer de un desconocido, que se observa las tetas con detenimiento y cara angustiada, y ahí me imagino sus tetas y veo su frustración en la mirada y a ella también le quiero decir algo “ya esta, se termino, es física, las tetas se caen, vos te caes. La vida es un paréntesis mi amor” y me la imagino en pelotas porque a mi las minas inseguras me vuelven loco.

Hasta que en un momento, entre la borrachera y el pogo neuronal me doy cuenta de que  el miedo ya se me fue también, pero que me dejo golpeado. Quedo golpeado en el orto, en las costillas, en el abdomen, en la carotida, en la corteza. Igual que Marat Safin, no me olvido fácil, no me recupero fácil. Nunca me recupere fácil, porque soy un católico vocacional y en consecuencia necesito de la culpa. Entonces ahí soy yo el que se habla al oído, con mi propia voz, la misma que escucho cuando leo, y pienso “y a mí, quien me hizo esto?” y le echo la culpa a River, o a las minas, o a mi familia, le echo la culpa a todos, al que canto también.

Porque Hijo de puta si, autocrítico…no

Voy a empezar escribiendo algo que me hace sentir muy pero muy Luisa Delfino (estoy muy Luisa últimamente….tan profundo) pero debo decir que “Mi último suspiro” relato autobiográfico del director Aragonés es un canto a la vida. (BAJAN INSULTOS DE LA TRIBUNA!!!)

Después de tamaña mariconada, les cuento que leí este libro en Cuarto año del secundario, gracias al profesor Arturo Fiori y que a partir de ese momento mis gustos literarios dieron un vuelco de 180º. No me cabía en la cabeza entender que una persona haya vivido tantas anécdotas, conocido tantos personajes, exprimido tantas etapas hasta el final. Como se hace? Me pregunté. Como se llena una vida de anécdotas?

Mi último suspiro es todo, y dentro de ese todo, es también una amistad incondicional por mas de 20 años entre Buñuel y Jean-Claude Carrière, quien recopiló sus historias y con cuidado las plasmo de la manera que solo un amigo lo hace.

Buñuel recuerda su infancia en Calanda, anécdotas de su juventud, su debut sexual en un putero, su rebeldía constante, sus dudas acerca de la religión, su cercanía a la muerte, su obsesión por la misma, su represión sexual, las putas, el alcohol, el tabaco, los amigos, los celos, las orgías a la que nunca asistió ya que siempre se declaro fiel a su mujer, su pragmatismo, su amor por España, su amor por Mexico.  Buñuel habla de la guerra, del fascismo, de sus amores, del exilio, de los placeres, de sus películas, su crítica a las mismas. Su vida en los Estados Unidos, sus borracheras, sus recetas, de México, habla de tantas cosas que te vuela la cabeza, lean el libro la concha de su madre. Y todo esto lo hace habla desde el lugar de un tipo que no le gusta hablar de el, ni de su cine.

 Mas tarde relata su estancia en la residencia estudiantil, donde traba amistad con tipos como Lorca, Dalí, Cortázar y con quienes lleva, también, al movimiento surrealista al servicio de la revolución. Y como surgen, en este movimiento, sus ideas, sus contradicciones, sus peleas, su legado. O acaso no es ese el camino de las ideas?

Mi último suspiro emociona (Mas insultos bajan de las tribunas) y esta muy bien que así lo haga. Desde el 2000 al día de hoy he leído este libro unas seis veces. Nunca me cansé, nunca lo voy a hacer. Me vuelvo a preguntar cada vez que lo terminó ¿Cómo se llena una vida de anécdotas? Hay que ser exiliado? Borracho? Mujeriego? Fiestero? Hay que viajar por el mundo? Hay que leer sin parar? Que mierda hay que hacer?

Buñuel, sin quererlo, nos muestra que no hay que dejarse atrapar por los ruidos de la sociedad, ni por sus dogmas, que solo enturbian los pensamientos y la voz interior.

Ay chicos! Estoy tan profundo ahora que estoy resfriado!!

Cuídense, no tomen merca, si ya saben que al otro día se van a levantar con angustia…garchen con forro.

 

Acá copió dos pasajes del libro:

Sobre el dry martini

En un bar, para inducir y mantener el ensueño, hay que tomar ginebra inglesa. Mi bebida preferida es el dry-martini. Dado el papel primordial que ha

desempeñado el dry-martini en esta vida que estoy contando, debo consagrarle

una o dos páginas. Al igual que todos los cócteles, probablemente, el drymartini es un invento norteamericano. Básicamente, se compone de ginebra y

de unas gotas de vermut, preferentemente «Noilly-Prat». Los buenos catadores que toman el dry-martini muy seco, incluso han llegado a decir que basta

con dejar que un rayo de sol pase a través de una botella de «Noilly-Prat» antes de dar en la copa de ginebra. Hubo una época en la que en Norteamérica se

decía que un buen dry-martini debe parecerse a la concepción de la Virgen.

Efectivamente, ya se sabe que, según santo Tomás de Aquino, el poder generador del Espíritu Santo pasó a través del himen de la Virgen «como un rayo

de sol atraviesa un cristal, sin romperlo». Pues el «Noilly-Prat», lo mismo.

Pero a mí me parece una exageración.

Otra recomendación; el hielo debe ser muy duro, para que no suelte agua.

No hay nada peor que un martini mojado.

Permítaseme dar mi fórmula personal, fruto de larga experiencia, con la

que siempre obtengo un éxito bastante halagüeño. Pongo en la nevera todo lo necesario, copas, ginebra y coctelera, la víspera

del día en que espero invitados. Tengo un termómetro que me permite comprobar que el hielo está a unos veinte grados bajo cero.

Al día siguiente, cuando llegan los amigos, saco todo lo que necesito. Primeramente, sobre el hielo bien duro echo unas gotas de «Noilly-Prat» y media

cucharadita de café, de angostura, lo agito bien y tiro el líquido, conservando

únicamente el hielo que ha quedado, levemente perfumado por los dos ingredientes. Sobre ese hielo vierto la ginebra pura, agito y sirvo. Eso es todo, y

resulta insuperable.

 

Amor, amores

 

AMOR, AMORES

Un extraño suicidio que se produjo en Madrid hacia 1920, cuando yo vivía en la Residencia, me fascinó durante mucho tiempo. En un barrio que se llamaba Amaniel, un estudiante y su novia se dieron muerte en el jardín de un restaurante. Se sabía que estaban apasionantemente enamorados el uno del otro. Sus familias, que se conocían, mantenían excelentes relaciones. Cuando se le practicó la autopsia a la muchacha, se descubrió que era virgen.
En apariencia, no existía ningún problema, ningún obstáculo para la unión de aquellos dos jóvenes, “los amantes de Amaniel”. Se disponían a casarse. Entonces ¿por qué aquel doble suicidio? No aportaré gran luz sobre este misterio. Pero acaso un amor apasionado, sublime, que alcanza el nivel más elevado de la llama, es incompatible con la vida. Es demasiado grande, demasiado fuerte para ella. Sólo la muerte puede acogerlo.
A lo largo de este libro, hablo aquí y allí del amor y de los amores que forman parte de toda existencia. En mi infancia, conocí los sentimientos amorosos más intensos, ajenos a toda atracción sexual, hacia niñas de mi edad, y también hacia niños. Mi alma de niña y niño, como decía Lorca. Se trataba de un amor platónico en estado puro. Me sentía enamorado a la manera como un fervoroso monje puede amar a la Virgen María. La sola idea de que yo podía tocar el sexo de una muchacha, o sus senos, o sentir su lengua contra la mía, me repugnaba.
Estos amores románticos duraron hasta mi iniciación sexual –que se realizó con toda normalidad en un burdel de Zaragoza- y dejaron paso a los deseos sexuales habituales, pero sin desaparecer nunca por entero. Con bastante frecuencia, he sostenido relaciones platónicas con mujeres de las que me sentía enamorado. A veces, estos sentimientos surgidos del corazón se mezclaban con pensamientos eróticos, pero no siempre.

Sus obras como director:

Andrea Camilleri es un escritor de puta madre, esa es la verdad de la milanesa.

Este escritor, nacido en Porto Empedocle, Sicilia, hace 86 años, fue durante gran parte de su vida guionista de televisión y director teatral.  En 1994, año en el que le cortaban las piernas al Diego, surgía de lo más profunda de la Sicilia, el personaje más irónico y que más afecto me ha despertado en toda mi vida de lector: Salvo Montalbano. Un comisario de un pequeño pueblo (ficticio) al sur de la isla, amante de la comida, de la soledad, del mar, malhumorado, tierno, culpógeno, respetuoso de la amistad, conocedor de los dolores (propios y ajenos). Todos estos tópicos de su personalidad, lo convierten en un personaje inigualable.

Sus novelas combinan los misterios policiales con ironías constantes y personajes que llegan al lector dando una sensación de camaradería, después de leer un par de libros del Siciliano, son directamente amigos.

Un dato aparte es la relación del Comisario Montalbano con la gastronomía  y aquí me tengo que referir a otro gran escritor, en quien Camilleri se ha inspirado: El catalán Manuel Vázquez Montalbán, en cuyo apellido Camilleri ha homenajeado dándole un parecido al patronímico del protagonista de sus novelas policiales. Al leer a Camilleri, de lo único que te dan ganas es de comer mariscos, pescados, pastas y beber vino blanco hasta la inconsciencia. Las costumbres Sicilianas te van a producir una puteada inmediata de porque no naciste en Italia, donde la comida, la siesta, el copete y la buena vida son una religión.

Hay escritores que producen en mí una sensación de bienestar hogareño, me acomodo a su escritura antes de terminar el primer párrafo. Andrea Camilleri es eso para mí.

EL ladrón de meriendas, Andrea Camilleri (1996)

Publicado en Argentina: Narrativa salamandra 70$ARS

Otras obras del autor: Un giro decisivo, la paciencia de la araña, la excursión a Tindari, Las alas de la esfinge.

Esta es la tercera obra de Andrea Camilleri de la saga protagonizado por el Comisario Salvo Montalbano, como en su mayoría, la trama trascurre en el pueblo imaginario de Vigáta, donde el asesinato de un anciano, apuñalado en un ascensor y la muerte de un tunecino en un pesquero por parte de la guardia costera se entrelazan con un suceso en común, la desaparición de una joven tunecina llamada Karima cuya investigación lleva al comisario al turbio mundo de los servicios secretos y su dura política inmigratoria. Fuerte es el hincapié que hace el autor en el constante rechazo hacia los inmigrantes

Como en todas las obras de Camilleri, la risa se suelta en varios pasajes. La relación de Montalbano con el telefonista Catarella, los celos que siente de su compañero Mimí Auguello, el amor reprimido y liberado (siempre en ese orden) hacia su novia Livia, quien ya cambio su postura de “amor a distancia” y pide firmemente una respuesta: CASAMIENTO E HIJOS…….CARAJO! generan  una atención constante, tanto por los misterios, perfectamente relacionados, como por los vaivenes sentimentales de sus protagonistas. En el ladron de meriendas, vemos un Montalbano mucho mas conmovido por la posibilidad de formar una familia, angustia que lo lleva a querer adoptar al hijo de Karima y casarse con su novia Genovesa.

Por último quisera remarcar lo bien plasmadas que están las críticas del autor acerca de la inmigración en Europa y las duras leyes europeas hacia los inmigrantes. Me preguntó, yo personalmente, el porqué de décadas de Políticas anti inmigratorias cuando varios de esos países que aplican la intolerancia como moneda corriente, fueron los mismos que han colonizado, usado y abandonado al continente africano. Sin embargo, ante cualquier conflicto en cualquiera de aquellos territorios africanos, el viejo continente se siente libre de opinar, como si la neutralidad y la tolerancia de fronteras fuese una característica propia de los mandatarios.

Antes de escribir acerca del tremendo libro de Don Winslow, tengo que advertir a quien lo lea sobre la serie de sentimientos que crecerán de forma vertiginosa en el lector. Sentimientos que, con el único objetivo de evitar terminar entre los muchachos del pabellón común de Marcos Paz, se deben evadir, para preservar asi la libertad.

Al leer “El invierno de Frankie Machine”  vas a querer, indistintamente tu sexo:

-Ir al registro civil, cambiar tu apellido por uno de fuerte connotación italiana (sí ya lo tenes, te lo ahorras)

-Irte a Estados Unidos o Italia y meterte a laburar con cualquier mafia.

-Poner un cabaret

-Vender falopa en el cabaret

-Pasearte por las Vegas en autos importados lleno de putas

-Meterle tres tiros en la nuca a cualquier perejil que consideres molesto a tus fines. Sobre todo si dicho perejil, además es buchon

-Casarte con una Stripper

-Matar a la Stripper  con un alambre por que estas cruzado

-Tener muchas armas, de distinta calibre.

 

Toda esta serie de ideas que indecliblemente pasaran por la cabeza de quien lo lea, se deben pura y exclusivamente a que Don Winslow escribe muy bien, me gusta porque es cortita y al pie.

 Don Winslow

 Ed.Planeta 2010 415 pág.

El invierno de Frankie Machine es la historia de Frank Machianno, un tipo de 60 años, ex asesino a sueldo de la mafia de los 70´s y 80´s, vive en San Diego y además de asesorar a varios restaurantes es vendedor de carnada en el paseo marítimo de la ciudad, lo que se dice un turbio totalmente retirado de la actividad ilegal. Metódico con la comida, divorciado, en pareja con una ex stripper, con una hija estudiante de medicina, su vida transcurre tranquilamente en la baja california, feliz de ya no estar mas en la mafia y así poder disfrutar de su familia, su café, sus bagels de cebolla y del surf.

 

Sin embargo, una noche un hijo de un capo le pide un favor, donde a Frank le hacen una cama y se salva por poco. Pero para conseguir su salvación se carga con suma habilidad a dos tipos que tira de un barco. Desde ese momento Frankie Machine es un fugitivo de la ley. Llegando a la pagina numero cien, no podes soltar el libro. No para de cargarse gente y a su vez el autor utiliza el recurso de los flashbacks que van muy a tono con la novela, mostrando entre cosas el panorama política americano de los setenta, como las tranzas entre Richard Nixon y los sindicatos y así también explicando la historia y códigos de los mafiosos. El autor conoce bien la calle, durante mas de diez años fue investigador privado. Ningún gil.

 La prosa no es una cosa que te vuele la cabeza, pero eso no es parámetro de saber o no escribir. La verdad es que en esta novela es muy simple, no solo la presentación de los personajes y su posterior descripción sino también las acciones.

 

Si tiene un problema en el caso de que quien lo lea sea argentino y es que la traducción es terriblemente española….JODER!!

 Si me preguntan cual fue el autor que mas he leído en los últimos cinco años. Respondo Henning Mankell sin pensarlo un segundo. Hay ciertos escritores que, como lector, te acomodan en el primer párrafo, ya sabes como viene la mano, lo lees con facilidad, te lleva el solo, eso se logra después de varios libros. A mí con el sueco me pasa eso.

Los primeros libros que leí de Mankell fueron, por orden, los de la serie del Inspector Wallander, poco sabia del autor más que era una bestia de la novela negra y que vivía la mitad del año en Estocolmo y la otra mitad en Maputo, Mozambique donde dirigía el teatro nacional. Después me entere que tenía una serie de libros con África como principal escenario. El primero de sus libros “no wallander” que leí fue Comedia africana, tremenda historia que narra a un chico que yace moribundo y cuenta su historia.

Moriré pero mi memoria sobrevivirá

Autor: Henning Mankell Tusquets (2008) 136pág.

Otras obras del autor de la serie africana: Tea-Bag, Comedia infantil, la ira del fuego.

Moriré pero mi memoria sobrevivirá es una reflexión personal de Mankell sobre como el sida afecta a África. Mezcla de diálogos reales con interpretaciones, Mankell escribe acerca del miedo y el dolor que experimentan en el continente los más humildes, aquellos que carecen no solamente de medicamentos sino de información. En moriré pero mi memoria sobrevivirá se plantean varios de los problemas que trae la propagación de la pandemia. En las primeras paginas de este ensayo, el sueco nos muestra  el visible vacío producto del SIDA. Con el correr de los párrafos el lector se encuentra ante un paisaje con muchos chicos, algunos ancianos y pocos adultos; el virus mata gente de entre quince y cincuenta años. Cuando un padre muere, los abuelos se encargan de los chicos, pero cuando estos también mueren, son los menores quienes se tienen que encargar de si mismos, y acá se rompe algo, cuando un chico tiene que ejercer de padre de otro, no entra firme al mundo adulto.

“Cuando puede decirse que la muerte ha llegado demasiado pronto?” Plantea Mankell a Christine, una joven madre infectada por el virus. La respuesta es simple, uno muere demasiado pronto cuando deja a sus hijos solos en una etapa que no pueden desenvolverse.

Moriré no es un análisis científico, no es un grafico de rrevista de ciencias. Es el relato de alguien que lo vive diariamente pero sobre todas las cosas, es el relato de quien no quiere que las muertes no dejen huella, morir no es olvidar. Y para lograr su objetivo, Mankell viaja a Uganda (país ejemplar a la hora de afrontar al virus) y nos habla de “los libros de recuerdos” donde los enfermos pueden dejar algún recuerdo para sus hijos, una nota, una mariposa aplastada, dibujos, explicaciones acerca de cómo cocinar o cosechar. Dentro de todos estos relatos, sobresale el de Moses y Christine, portadora y madre de una chica llamada Aida, que planta y cuida rigurosamente un árbol de mangos.

Además de historias de portadores en  África, también realiza un breve pero muy buen análisis de los miedos que se experimentan en los países primer mundistas que si tienen acceso a los medicamentos. Dentro del rol que han tenido los países europeos y los Estados Unidos, escribe acerca de como sus gobiernos le han dado la espalda durante varios años a la enfermedad, años durante los cuales no han hecho otra cosa que buscar chivos expiatorios en los homosexuales, los negros o los pobres. No se cuanta gente no ha sentido miedo alguna vez del VIH. Creo que su breve paralelismo se define con una pequeña reflexión suya: “El dia en que se escriba la historia del sida en la década de 1980, saldrán a la  luz, con toda su fuerza demoledora, muchas imágenes oscuras”

Moriré pero mi memoria sobrevivirá refleja la lucha personal de sus protagonistas contra el virus, un combate que ya tienen perdido pero pese a eso, mantienen la dignidad, porque es este el último recurso a defender, después solo queda la muerte.

Para Mankell el VIH SIDA se sigue expandiendo por la falta de información, la falta de apoyo de los países desarrollados, la miseria y la injusticia ¿De que manera sino es por medio de la educación se podrían modificar ciertas costumbres sexuales?“Sin duda la avaricia y la falta de humanidad dirán mucho de nuestro tiempo” Dice Mankell

Es inevitable no pensar en el abandono de los más necesitados por parte de los gobiernos del primer mundo. Acaso las investigaciones para combatir a las enfermedades y sus consecuentes soluciones no deberían llegar en primer lugar a los que menos recursos tienen para afrontarla? Es evidente que dicho margen económico no es contemplado por gran parte de las industrias farmacéuticas. Pienso que con el sida, al igual que con las guerras o desastres naturales, la peor parte siempre se la lleva el pueblo. Mankell nos muestra una vez más un escenario que no se puede pasar por alto y deja bien en claro un mensaje: morir no es olvidar y educar es sinónimo de prevención y por decantación es sinónimo de sobrevida.

Siempre que leo un libro de Mankell siento que lo hago por razones personales, sin embargo en este corto ensayo lo que mas me atrajo fue su idea de que morir no es olvidar y es por medio de esta conexión que surge la creación de los libros de recuerdos  o memory books donde las personas, sobre todo las que tienen hijos, pueden contar su historia, educar y enseñar. Moriré pero mi memoria sobrevivirá esta repleto de imágenes que el autor no se ha podido quitar de la cabeza pese al paso del tiempo. Creo que en el transcurso de la vida, todos o casi todos tenemos ciertas imágenes que no podemos borrar, algunas nos persiguen y otras simplemente nos acompañan. Pienso que estas imágenes inborrables son producto, no solo, de una cercanía a la muerte, a la cual quizas no estamos acostumbrados sino que tambien son un diálogo sin palabras que se da con alguna persona, que por medio de una simple expresión, dice mucho, sin decir nada.

Hace un par de años, durante un tiempo, quise estudiar medicina, de hecho comencé la carrera. Sin embargo con el correr de los meses me empecé a hacer la idea que realmente no era lo que quería, ya para ese entonces estaba comenzando a sumar horas de vuelo como alumno piloto. Pero como no quería tomar esa decisión apresuradamente, conseguí por medio de un conocido ir a presenciar cirugías al hospital de gastroenterología, el Udaondo, en parque patricios. Pensé que quizás, estando en un ambiente de laburo hospitalario podía volver a incentivarme. Uno de esos días, estaba en un pasillo donde había varios quirófanos, me apoye en una pared, con mi ambo, esperando a un médico con el cual yo iba a entrar. Mientras esperaba vi a un tipo en una camilla, su mirada se cruzo con la mía justo cuando comenzaban a trasladarlo a quirófano, no hacia falta ser médico para darse cuenta de que estaba hasta los huesos. Me miro, cerro los ojos un segundo, levanto las cejas y movió sus manos apuntando al techo. Como quien dice “y bueh…” No vi en sus ojos ni miedo, ni dudas. Más tarde escuche al cirujano abdominal que lo opero hablar de un tumor retroperitoneal, y que el tipo estaba sentenciado ya. Pese a que los años pasan, me sigo acordando una y otra vez de su cara y su expresión, estoy seguro que murió. Esa expresión me acompaña hace años y espero no olvidármela. 

De paso cañazo digo que Sarkozy me parece un forro, sorete malcagado y sin memoria…su esposa me calienta muchisimo.

Cuando tenía 16 años leí dos libros que  marcaron mi gusto literario: “Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño y “el gran arte” de Rubem Fonseca. Me acuerdo cuando mi viejo me dio este último. “Andas leyendo muchas boludeces últimamente, ya estas grande” me dijo. Así que ahí nomás, tire a la mierda el libro que me habían dado en el colegio (me la lleve a marzo después) y empecé a leer “el gran arte”, en una edición de seix barral, traída de Colombia, totalmente hecha mierda, lo cual de entrada me produjo un interés extra. No hay detalle de esa lectura que no me acuerde. Un libro donde abundan el sexo, la gastronomía, los crímenes y las calles de Río de Janeiro no puede fallar. Es como decir “Lindo culo, lindas tetas, linda cara, estudiante de Letras” Listo, ya esta, llama a licitación, tengamos hijos. Que una mujer realice el mismo algoritmo pero con un hombre. O con el sexo que quieras (pero no con un/a menor…no seas enfermo/a)

Rubem Fonseca nació en 1925 en Juiz de Fora, Minas Gerais. Es escritor y guionista de cine, sin embargo empezó a escribir ya entradito en años, a los 38. Previamente había estudiado derecho y especializado en derecho penal. Inicio su carrera a comienzos de la década del 50, trabajando como comisario del distrito 16 de Río (crudo crudo). Su estilo narrativo se iría forjando en base a sus experiencias laborales, sin ir mas lejos, a mediados de esta década, se va becado a Estados Unidos donde estudia administración de empresas. Varios de sus relatos tienen como protagonistas diversas estafas.

Mas tarde, regresa a Brasil donde intenta conseguir un puesto como juez. Fue en esta época donde desarrollo mas a fondo su labor como abogado de los mas pobres y de esta manera presencio mas de cerca la corrupción y maltratos tanto de los individuos particulares,  como el que ejerce el estado sobre los mismos.

En las Obras de Rubem Fonseca sus personajes se caracterizan por experimentar la violencia física, el sexo (pero del jodido nada de “te amo” al oído) la corrupción, los asesinatos, y en mi opinión, de toda la dureza que se muestra en su escritura su mayor logro es la representación de la marginalidad. No solo por la feroz critica a la sociedad sino también porque en sus obras el marginal es consciente de su marginalidad y a su vez se resigna totalmente a quedarse en silencio y es a través de esta revelación que se llega a la crítica social. Sus personajes son presentados de una manera humanizada, pero llenos de complejos a la vez. Un ejemplo de esto último lo encontramos personificado en uno de sus cuentos “Pierrot de la caverna” cuyo narrador, es un escritor frustrado que habla solamente ante una grabadora (cucu!!) , y describe, entre muchas otras cosas, una relación que mantiene con una chica de 12 años.

Otro personaje tremendo es “El Cobrador” un hijo de puta con todas las letras, mas malo que la peste. Su personaje llega a la hermosa conclusión de que a lo largo de toda su vida ha estado en el bando de los que pagan y no reciben nada a cambio. El dice: “Todos me deben algo, me deben comidas, coños, cobertores, zapatos, casas, coches, muelas!” así que tras darse cuenta de que el estado no le devolverá nada, decide cargarse cuanto individuo se le cruce. Por ejemplo: Los dientes blancos del actor de una propaganda lo llevan a matar a palazos a un dentista… Macanudo!!

Con este ultimo relato (“el cobrador”), Fonseca culmina una etapa de cuentos. Mas tarde, la mayor parte de la década del 80, escribirá 4 novelas policiales. Historias en las cuales, su género será nuevamente un recurso para plasmar una crítica a la sociedad consumista.

Resumiendo, las obras de Fonseca son picantes, representan directamente el mundo donde encontramos, asesinos, proxenetas, putas, adictos, pedófilos, corruptos, sicarios y demás bellezas humanas! Si lo tuviese que describir diría que es un escritor con huevos.

Hace varios años cuando conseguí “Los mejores relatos” (2004)  en su prologo, Romeo Tello Garrido cita algo que creo lo pinta de cuerpo entero:

 

Al parecer Rubem Fonseca prefiere pensar que un escritor puede decir todo lo que a él le parezca importante, independientemente de lo que los lectores puedan opinar al respecto, pero siempre a través de sus obras y no como personaje público que dicta sentencias en cuanto tiene un micrófono enfrente. Él mismo me comentó después que John Updike le había dicho alguna vez que la fama es como una máscara que los hombres suelen ponerse, y que resulta peligrosa porque devora el rostro original, le impone gestos, niega la identidad de quien se la ha echado encima.

 

Entendiste careta? Aguante River

No hay como Fonseca, no hay como las brasileras.

El Gran Arte de Rubem Fonseca (1984)

Editorial: Seix Barral

344 páginas

Otras obras del autor: Agosto, Bufo y Spallanzani, Vastas emociones y pensamientos imperfectos

 

El gran arte tiene como protagonista al abogado penalista Mandrake, que junto a su socio Wexler, tiene un estudio jurídico en el centro de Río de Janeiro. Amante del ajedrez, del vino portugués, de los mariscos, los cigarros y las múltiples amantes, muestra desde un comienzo un interés vocacional por la marginalidad, lo cual a veces lo lleva a ejercer su profesión de abogado de manera parcial. Una mañana llega a su estudio una mujer preocupada por su amiga desaparecida, tras lo cual Mandrake se lanza a la investigación de un asesino de mujeres que graba la letra P en la cara de la victima (ni un poco enroscado)

Durante el transcurso de la novela, se presentan ante el lector policías corruptos, buchones, cafishos, tranzas, prostitutas y un millonario al mando de una organización que, o casualidad, ¿que mueve? Falopa y putas, lógico. Que va a manejar?

Todos sus protagonistas son viscerales en su forma de ser, en el “el gran arte” no hay ni buenos ni malos, todos son lo que son, producto de su historia y de su pasado y todos y cada uno de ellos lo tienen bien en claro. Y por supuesto, la marginalidad tiene un rol protagónico en esta historia. Ella es el espejo que genera la crítica, más allá del suspenso que posee la novela, el nudo policial no es más que un recurso para mostrar la criminalidad Brasilera.

El Gran Arte no para. No para por la violencia, por el sexo, por el contexto político, por Río de Janeiro y tampoco para por Mandrake, por sus mujeres, por sus miedos, por ganas de ser detective, pero sobre todas las cosas no para por su crítica. Fonseca no escribe para que te diviertas, escribe para que pienses.

Ahora si me das a elegir, entre pensar y esta brasilera…haceme una lobotomía.

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